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sábado, 12 de septiembre de 2015

Yo Soy

Ronda Rousey: 'Soy una gran nerd'
Tiene 28 años y se ha hecho famosa por su brutal habilidad como luchadora de artes marciales mixtas y campeona de la liga UFC. Pero fuera del octágono también inspira respeto, gracias a su férrea defensa de las mujeres. Aquí cuenta parte de su historia.
Por: Marcelo Córdova 12 de septiembre del 2015 / 02:50 Hrs

“Tengo un término para referirme a la clase de mujer en la que mi madre no quería que me convirtiera. La llamo ‘la-perra-que-no-hace-nada’. Es el tipo de chica que sólo intenta ser linda y que la cuide alguien más. Por eso creo que es hilarante cuando la gente dice que mi cuerpo se ve masculino. Sólo porque mi cuerpo fue desarrollado para un propósito distinto a acostarse con millonarios, no significa que sea masculino. Creo que es femeninamente espléndido, porque no hay ningún músculo de mi cuerpo que no tenga un propósito. No soy una-perra-que-no-hace-nada”, fueron las palabras que aparecieron en una pantalla en un concierto de Beyoncé, justo antes de que empezara el tema Diva. La frase no era de la cantante, sino que una cita de una mujer que en el último tiempo, y contra todo pronóstico, no sólo se ha vuelto muy popular, sino que se ha convertido en un ícono feminista: Ronda Rousey.
“La mujer más peligrosa del mundo”, “La atleta más dominante del planeta”, “La feminista más dura”. A sus 28 años, Ronda Rousey está acostumbrada a leer estos apelativos en medios como Rolling Stone y Sports Illustrated. Esta californiana es la mayor estrella de las artes marciales mixtas: es campeona de la categoría peso gallo de la popular liga UFC, su récord profesional es de 12 peleas e igual número de victorias y en la última defensa de su título realizada en agosto, tardó sólo 34 segundos en noquear a la retadora brasileña Bethe Correia.  
La expectación por esa pelea fue tan alta que sólo en Estados Unidos 900 mil personas pagaron por verla en el sistema pay per view. El origen de este fenómeno es claro: Rousey ha convertido su cuerpo de 61 kg en una máquina de combate y despliega algunos de los golpes más brutales jamás vistos en los octágonos de la UFC. A eso hay que sumarle sus famosas llaves de brazos, con las que dobla los codos de sus oponentes hasta que el dolor las obliga a rendirse. Esa fue la técnica que usó en febrero contra Cat Zingano, quien claudicó en 14 segundos, la sumisión más rápida en una pelea por un título de la UFC. 
Su popularidad también la ha llevado a Hollywood y la luchadora ya está incursionando en películas como Rápidos y Furiosos 7. “Es una bestia. Es la mayor atleta con la que he trabajado en mi vida. Es una en un millón”, afirmó Dana White, presidente de la UFC, a Rolling Stone. El ejecutivo atribuye a Rousey gran parte del éxito de la liga –hoy incluso existe el canal televisivo UFC Network dedicado a la liga y que está disponible en Chile- pero afirma que el respeto que inspira la peleadora va más allá: “No sólo es hermosa, sino que inteligente y muy promujeres. Además es sicóticamente competitiva”. 
Rousey también se ha ganado la devoción del público al encarar directamente a quienes abusan de las mujeres y defender su apariencia como un tipo distinto de femineidad. Un ejemplo: en julio ganó el premio ESPY en la categoría “mejor peleador/peleadora”, y al recibir el trofeo habló del campeón de boxeo Floyd Mayweather Jr., quien ha sido arrestado varias veces por violencia familiar: “Me pregunto cómo se siente al ser noqueado por una mujer”, dijo. Rousey no se quedó en eso y en agosto aseguró que en una pelea sin reglas lo destrozaría.
En poder de la madre
En 1984, AnnMaria De Mars se convirtió en la primera persona de Estados Unidos en ganar una medalla de oro en el campeonato mundial de judo. Veinticuatro años después, y tras entrenar desde niña, su hija Ronda ganaría la medalla de bronce de la misma disciplina en los juegos olímpicos de Beijing. Hoy, De Mars acompaña a la campeona y la reconforta tras cada combate. “Ella siempre ha sido una inspiración para mí. De hecho, solía saltar de improviso sobre mi espalda cuando me sorprendía viendo televisión o cuando me relajaba en la cama. Se escabullía por detrás y me aplicaba alguna llave asfixiante. Por eso es que hasta hoy me pongo nerviosa cuando tengo algo de espacio a mi espalda; casi siempre espero verla saltándome encima”, dice Rousey desde Estados Unidos.   
-¿Cree que su determinación fue una buena guía para sobrevivir en la UFC?
Me gusta creer que ella no sólo me moldeó físicamente sino que mentalmente para ser una peleadora, ya que no sólo es una campeona de judo, sino que una experta en sicología educacional y obtuvo un doctorado en la Universidad de California en Riverside. Si alguien sabe cómo moldear una mente joven para que se convierta en la de una campeona, es ella.
Nadie, salvo su madre, pensaba que Rousey se convertiría en una figura internacional cuando niña. Nació estrangulada por su propio cordón umbilical, lo que privó de oxígeno a su cerebro. No dijo su primera frase hasta los seis años y, aunque hoy habla normalmente, de chica casi nadie le entendía. AnnMaria De Mars y su padre Ron –un ejecutivo del sector aeroespacial- se mudaron a Dakota del Norte para estar cerca de los expertos en problemas lingüísticos de la Universidad Minot State.
Fue diagnosticada con apraxia, desorden neurológico que altera el habla, pero que se puede superar con terapia. Su frustración era tanta que un día le dijo a su madre: “Soy tonta. María y Jennifer -dos de sus tres hermanas- tienen las palabras. Yo no las tengo”. De Mars simplemente le contestó que era muy inteligente y con el tiempo Ronda empezó a sobresalir en disciplinas no verbales como matemáticas, ciencia y arte. En mayo recordó su problema de infancia e hizo un llamado vía Facebook para que los padres se informen sobre la apraxia. No es la única vez que ha mostrado que le interesa tener un rol más público en áreas distintas al deporte: en 2014 recaudó dinero para una fundación que trata desórdenes alimentarios, ya que ella misma fue bulímica cuando se obsesionó con lograr un buen peso para pelear. Incluso, subió intencionalmente siete kilos para aparecer  en la revista Maxim porque no quería mostrar una apariencia “poco saludable”.
-¿Ser un ejemplo es importante para usted?
No me gusta considerarme un modelo a seguir. Es el tipo de cosas que otras personas dicen de ti. Hago mi máximo esfuerzo, pero tengo un conflicto interno, porque siento que esa imagen es moldeada por gente que no conozco, así que no tengo ningún control. Sin embargo, si puedo ser un buen ejemplo para la gente, estoy feliz, aunque definitivamente no es algo fácil y es mucha presión. 
En 1995, y tras sufrir una lesión degenerativa producto de un accidente, el padre de Ronda se suicidó. Su refugio fueron las artes marciales, aunque su recuerdo revela su faceta más sensible. “Tengo un tatuaje en mi pie que dice ‘Cada segundo’.  Todas las cosas en tu vida te moldean, lo bueno y lo malo, y por eso es que cada momento importa”, reflexiona. 
Bajo la guía de su madre perseveró y todo lo que hacía en su tiempo libre era practicar judo. A los 16 años sus brazos eran tan musculosos que sus compañeros la apodaban “Miss hombre” y se burlaban de que sus orejas quedaban arrugadas, como una coliflor tras cada combate.  Aunque una depresión posterior a Beijing la llevó a trabajar en un bar y a vivir en su propio auto, finalmente decidió probar suerte en las artes marciales mixtas. Eventualmente, llegó a la UFC en 2012, liga que hasta su arribo ni siquiera tenía una división femenina.
-¿Qué siente cuando los medios la califican como “la atleta más dominante”?
Sabía que tenía el potencial para llegar a ser una gran atleta y realmente quería convertirme en una. Simplemente me sorprende la manera en que el mundo ha tomado nota de todo esto.
-¿Qué cambios ha visto en las artes marciales mixtas? ¿Cree que las mujeres tienen mucho por progresar?
Para mí, la transformación más significativa ha sido la adición del término  ‘femenino’ junto a la categoría de una pelea cuando se anuncian las peleadoras. Antes los combates eran presentados sólo como categoría ‘gallo’ o ‘peso paja’, no como ‘peso gallo femenino’ o ‘peso paja femenino’. Parece un cambio pequeño, pero cuando se produjo me emocioné. Definitivamente siento que las mujeres tenemos un largo camino por recorrer en este deporte. Hay mucho trabajo por hacer,pero es grandioso cuando eres parte de su evolución.   
-¿Qué le diría a las mujeres que quieren volverse luchadoras profesionales en la UFC?
Mi consejo es que simplemente que todas tienen el derecho a estar ahí. Pueden alcanzar esa meta pero tendrán que trabajar mucho más duro que el resto para merecerla.
Sus planes futuros
Un día típico en la vida de Rousey incluye tres sesiones de entrenamiento,  que abarcan desde lucha y boxeo hasta natación y carreras en dunas. Dice que su plan es retirarse invicta, aunque su cuerpo le está pasando la cuenta: le han practicado cuatro cirugías de rodilla, tiene indicios de artritis en el cuello y varias fracturas de pie. “Por ahora, me enfoco en mi pelea con Holly Holm, que será en noviembre en Australia. Todavía no tengo 30 años y siento que me quedan peleas en mi interior. Estoy abierta a todas las posibilidades”, afirma. 
Una de esas opciones es tomar por asalto la pantalla grande, tal como lo hizo Gina Carano, otra estrella de las artes marciales mixtas que hoy actúa en cintas como Deadpool. Tras aparecer en filmes como The Expendables 3 y Rápidos y Furiosos 7, ahora se prepara para protagonizar una cinta basada en su autobiografía My Fight/Your Fight
-¿Cómo ve su futuro en el cine?
Disfruto mucho filmando películas. Tras la pelea en Australia, voy a filmar Mile 22 con Mark Wahlberg en Yakarta. Es mi primer rol protagónico, así que es un gran paso en términos de responsabilidad. 
-¿Logra relajarse con una agenda tan apretada?
En mi tiempo libre me siento en mi sillón y abrazó a mi perro. Me gusta ver documentales de naturaleza, cosas sobre el planeta Tierra, sobre el universo, cualquier cosa sobre Física. Soy una gran nerd.
-¿Cómo maneja su relación con los hombres? ¿Se acercan o son distantes? 
Hace mucho tiempo que no conozco a un hombre que no sepa que soy  peleadora. Aunque hace poco viví una situación interesante cuando un soldado me invitó, vía Facebook, al Baile de los Marines. Me pareció que el video era lindo y me sorprendió lo viral que se volvió. Soy algo tímida cuando se trata de citas, pero finalmente acepté salir con él.