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sábado, 9 de mayo de 2015

Ennio Vivaldi

Rector de la Universidad de Chile: 
"Es un chiste brutal que se diga que en Chile existen las universidades estatales"
La autoridad universitaria destaca la necesidad de alcanzar un proyecto nacional que permita reconstruir la educación pública. Revela el rol del actual gobierno en la materia y afirma que existe un esfuerzo por mejorar un sistema educacional "destruido".

Fortalecer la educación pública en Chile. Para Ennio Vivaldi, el rector de la Universidad de Chile, esa consigna resume la principal necesidad para mejorar un sistema educativo que ve desgastado. En conversación con La Tercera, el titular de la Casa de Bello valora el funcionamiento de la Prueba de Selección Universitaria (PSU) y alerta que ella refleja las desigualdades educacionales que vienen desde la base. También releva el papel que, a su juicio, deben cumplir las universidades estatales en el proceso hacia una educación pública y de calidad.
¿Cómo analiza el pasado proceso de selección de la PSU?
Primero, destacaría, con orgullo, el excelente rol que ha jugado el Demre (Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional, dependiente de la U. de Chile), tanto en la confección de un punto técnico de la prueba como en la implementación y logística de ésta. Recurrentemente se dice ¿por qué esto debe hacerlo la Universidad de Chile y no se licita entre privados? Mi respuesta es categórica. La U. de Chile desde 1967 (cuando se aplica por primera vez la Prueba de Aptitud Académica) a la fecha ha hecho en forma impecable una prueba que hoy comprende 180 mil postulantes. Quiero hacer una diferencia entre la prueba, que hacen lo que le piden que haga, y lo hace bien. 
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No obstante, se le critica que mide conocimientos y no habilidades.
Se hace un esfuerzo porque también mida habilidades. Por ejemplo, cuando se cambió la PAA por la PSU, la idea era que la PSU no iba a terminar con la idea de la aptitud, sino que la iba a canalizar a través de otras instancias, pero la verdad es que la PSU está pensada para captar la capacidad, la idoneidad del estudiante y tratar de ser un predictor de lo que va a ser su rendimiento. Desde ese punto de vista es una buena prueba.
También se le cuestiona que contiene un factor segregador
Quiero enfatizar: no le echemos la culpa al instrumento que usamos para medir de las diferencias brutales y la segregación que existe. La PSU se da en un país que hace más de 40 años tomó la decisión de destruir la educación pública y dejó con mala educación al 80% de los chilenos, 
¿El problema está en la base?
Lo que ocurre en Chile es una cosa realmente dramática. Se le niega la educación a la inmensa mayoría y la buena educación, que te garantiza la universidad, te la dan colegios que son muy caros, a tal punto que el 7% de los estudiantes asiste a esos colegios y estos dan un porcentaje enorme de los que ingresan a la universidad. Entonces, por ningún motivo uno puede confundir la calidad de la prueba con las razones por la cual la prueba no hace más que evidenciar lo que evidencian otras pruebas como el Simce o Pisa, que es la brutal discriminación que hay en Chile. Veamos cuáles son las causas y comprometámonos con una solución.
Dentro de este compromiso, ¿cuál es el rol de la U. de Chile?
Dada esta brutal desigualdad, ¿nos vamos a quedar con los brazos cruzados viendo estos niños talentosos, cuyo único problema es que no tienen plata para pagarse la universidad? No. Y ahí la U. de Chile creo que da un ejemplo increíble. Los porcentajes de estudiantes nuestros son prácticamente un tercio municipales, un tercio subvencionados y un tercio particulares. Hay otras universidades que tienen más del 80% de estudiantes de colegios particulares. Nosotros tenemos 450 becas para niños sin recursos, tenemos un montón de becas por la inclusión y la equidad, tenemos programas por motivos étnicos, por motivos de extranjería, por motivos de capacidades especiales. Nosotros hacemos esfuerzos, pero nunca perdamos el contexto. Si tenemos que hacer estos esfuerzos es por el desastre al cual fue sometida la educación pública, que hoy no es sólo culpa de Pinochet, obviamente aquí hay una complicidad de 24 años.
Se debió cambiar antes el sistema...
No sé cómo pueden dormir tranquilos los tipos que se dan cuenta de que ellos perpetuaron un sistema que les niega la posibilidad a los niños pobres de ir a la universidad. Hay que comprometerse a reconstruir la educación pública en Chile, eso es lo más importante.
En ese sentido, ¿qué le parece el rol del actual gobierno?
Muy bien, muy bien. Creo que se ha banalizado la crítica al Ministerio de Educación y creo que este es un ministro, un ministerio y un gobierno que claramente se la han jugado por reconstruir la educación pública, a todos los niveles. 
No obstante, ha sido criticado.
Aquí uno tiene el legítimo derecho a hacerse preguntas cuando vienen críticas como ‘las prioridades no se dieron en el orden adecuado’. Cuando uno tiene un objetivo y conversa con alguien y te hace una objeción, uno sabe si el tipo está de acuerdo con el objetivo y realmente lamenta que no se hayan hecho las cosas mejor o si realmente es una disculpa a la cual está recurriendo para no querer comprometerse con el proyecto de fondo.
Es decir, ¿mejorar la educación pública?
Existe un esfuerzo por mejorar la educación pública y un esfuerzo por impedir que eso ocurra. Claramente, esto que ha ocurrido acá, con lemas tribales como ‘ni un peso a las universidades estatales si no se les da lo mismo a las privadas’, no creo que sea un problema económico, creo que es un problema ideológico. Creo que lo que hay detrás de eso es que ‘tenemos acorraladas a las universidades estatales, teniendo que funcionar como privadas y no queremos soltarlos de ahí, queremos que la U. de Chile siga siendo una universidad privada.
¿No se sienten universidad estatal?
Es un chiste brutal que se diga que aquí, en Chile, existen las universidades públicas o estatales. Hay tres cosas de una universidad pública que si dices que las universidades públicas no las cumplen, nadie te cree. Decir que una universidad pública les cobre aranceles a los estudiantes ya es algo sorprendente, pero que esos aranceles no sean muy distintos a otras, es increíble. Punto dos, nadie te podría creer que estas universidades públicas, en la práctica, todos los años tienen que reajustar sus remuneraciones conforme al sector público: el Estado no te da un peso para subir las remuneraciones, por lo tanto qué te están diciendo: ‘Para que usted pueda pagar los sueldos tiene las siguientes alternativas: primero, aumente sus aranceles’, lo que están obligadas a hacer todas las universidades; o decirle al profesor ‘usted va a tener que arreglárselas por su cuenta’; y tercero, deben construir y mantener sus propios edificios, que finalmente son propiedad del Estado.
¿Espera un cambio con la reforma a la educación superior?
Yo todo lo que espero es que vuelvan las universidades estatales. Para mí este no es un problema económico, sino conceptual.
¿La idea es que sean totalmente financiadas por el Estado?
Por supuesto, obvio. Claramente, no prohibiría que una universidad estatal pueda hacer proyectos de investigación financiados por el sector privado, lo que es totalmente válido y legítimo, pero desde luego yo creo que una universidad estatal debe ser gratis. Eso hay que hacerlo, por lo que tiene que haber un sistema de articulación de universidades estatales.
¿Falta institucionalidad?
No existe en Chile una instancia estatal o gubernamental que agrupe a las universidades estatales. Estas universidades están agrupadas en el Cuech (Consorcio de Universidades Estatales de Chile), que es una corporación de derecho privado. ¡Por favor!  Yo te digo, las universidades estatales podríamos hacer 20 mil cosas más.
¿Cómo se avanza hacia el retorno de las universidades estatales?
En primer lugar, tienen que ser reconocidas en su condición de tales, sobre todo yo creo que tiene que haber proyectos de investigación, lo que nosotros nos proponemos fundamentalmente como Universidad de Chile. Ese tipo de cosas es lo que en todas partes del mundo hacen las universidades estatales.
En este sentido, ¿qué le parece la creación de dos universidades estatales, en O’Higgins y Aysén?
Muy bien, porque son dos regiones que necesitan universidades y me parece muy bien que el Estado esté representado en todas las regiones de Chile con una universidad.
Pero van a tener los mismos problemas…
Van a tener los problemas que tienen todas las universidades estatales. Yo estoy suponiendo que va a haber una nueva reglamentación de universidades estatales. Y que se converse el tema, si lo que ocurrió con la ley de presupuesto el año pasado fue una vergüenza. Ahí no se conversó nada, ni visión de universidad, ni nada. Ahí hubo intereses echados a jugar y punto.
¿Es partidario de la gratuidad?
No me cabe duda alguna de que ese paso es fundamental para cambiar la sociedad. El estudiante que se crió en forma gratuita por un sistema social tiene, intrínsecamente, un sentido de devolverle a su sociedad lo que ésta le había dado. Uno se sorprende de que haya médicos que no quieren ir a los consultorios, cuando tienen que pagar préstamos brutales a los que han sido sometidos. 
¿Cómo se mejorará esa realidad?
Tiene que haber un proyecto nacional que compatibilice los obvios anhelos que toda persona tiene al hacer una carrera con un sentido de servicio social. Yo creo que en el caso de la educación eso va a ser patente, en el caso de los pedagogos. Un egresado de Pedagogía de la U. de Chile sale de acá y ¿qué le ofrece el sistema público y el privado? Entonces hay que tener un proyecto nacional y volver a pensar un país como país.
Aquí la carrera profesional docente juega un rol fundamental.
Pero evidente. Esta cosa tiene que ir más allá, tiene que haber un sentido de sociedad, que es lo que de alguna manera tenemos que reconstruir.
Cambiando de tema, ¿cómo deben ser tratadas las universidades estatales en el nuevo sistema?
No tengo ningún interés en disputarle ningún peso a ninguna universidad. Lo que digo es que se apoye a la educación estatal. Tiene que haber un presupuesto de universidades estatales, un sentido de universidad estatal. Es muy importante la articulación de un sistema público que sea para todo Chile y que sea vertical, es decir que vaya desde la educación parvularia hasta la universitaria como un sistema de educación pública. Cuando yo estudié, el 80% de los que entrábamos a Medicina veníamos de la educación pública.
Aquí quiero enfatizar que es un error garrafal identificar la educación pública con cualquier ideología. Decir que la izquierda o la derecha son partidarias de esto o lo otro es absurdo, la educación pública es una responsabilidad de todos…
Pero hay intereses...
Por supuesto, pero ese es otro cuento y cuán independiente es cada parlamentario de esos intereses es un problema de ellos y cómo la ideología de cada partido entiende el rol del Estado, también es un problema de cada partido, pero en principio, es una responsabilidad de todos.
Dentro del cambio que requiere la educación pública, ¿cuál es el rol de la U. de Chile?

Creo que lo más importante es fortalecer la acción conjunta de las universidades estatales; segundo, comprometerse con propuestas, con investigación y con formación de pedagogos para la educación pública en todos los demás niveles. Creo que hacemos la mejor investigación en Chile y somos la institución que con mayor seriedad puede, por ejemplo, hacer propuestas para la reforma educacional. Tenemos mucha gente que trabaja el tema, pero vamos a formalizarlo aún más.