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viernes, 17 de julio de 2015

Bachelet

Las repercusiones de la decisión de Bachelet
La Presidenta reconoció los problemas de su plan reformista, pero todavía no se sabe con precisión cuál será la magnitud del cambio en la hoja de ruta del gobierno.

A pesar de los reclamos, las cifras económicas y los resultados poco auspiciosos de las encuestas, Michelle Bachelet se mostraba decidida a continuar con sus propuestas de cambios profundo sin estimar los alegatos de que éstas pudieran afectar la marcha del país.
Sin embargo, luego de todo un primer periodo negando todas las señales, la presidenta de Chile cedió y admitió que la crisis de confianza que la tenían tumbada en las encuestas no era ajena a su plan de transformaciones, lo que finalmente la conminó a realizar el cambio de gabinete en que reemplazó a los ministros que lideraban junto a ella el proceso de cambios.
El reconocimiento de que la realidad imponía renunciar a algunas de sus reformas o al menos modificar el ritmo, no fue una decisión que le resultara fácil, ya que responden a un compromiso que adquirió durante la campaña.
Pero optó por hacerlo, corriendo incluso el riesgo de generar ruido al interior de la Nueva Mayoría, luego de entender que no tenía otra opción que actuar con realismo, pero sin renuncia, de acuerdo a la forma como ella misma sintetizó la línea de la etapa que comienza.
A pesar de que la desaceleración fue uno de los temas por los cuales decidió frenar el ritmo de su plan reformista, no fue el principal, ya que lo enmarcó dentro de un cuadro general de problemas.
En su descripción de las dificultades que hacen imposible continuar con el plan reformista al ritmo que se había planteado, la mandataria parece haber acogido la tesis del ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, de que los problemas políticos no eran ajenos al mal momento económico que, en términos absolutos, es lo que obligó a frenar el proceso de cambios.